No hay dos lesiones iguales, así que tampoco debería haber dos planes iguales. Cada proceso empieza con una valoración a fondo para entender qué está pasando de verdad, y a partir de ahí:
Se interviene sobre la causa, no solo sobre el síntoma
Los protocolos están basados en evidencia científica actual, no en rutinas genéricas
El programa avanza por fases, respetando los tiempos de adaptación del cuerpo para evitar recaídas